Hace dos días, al despertarme, sentí algo extraño en el empeine de mi pie derecho; miré abajo y vi que había un ojo grande. Me dijo, "¡estoy harto de estar aquí! Siempre tengo que seguirte como un esclavo y nunca puedo ver nada. Todo es oscuro y sucio. A partir de ahora, quiero estar sólo.".... El pie agarró un cuchillo y trató de separarse del resto del cuerpo. Yo dije; "¡¡ei, ei!! ¡No puedes hacer eso! Yo te necesito!" Tuvimos un argumento que duró toda la mañana, pero no llegamos a un acuerdo. Decidimos tener una discución en tres días por segunda vez. He aquí mi propuesta.
"Estimado Sr. pie derecho, Por favor no se vaya. Le concedo tres cosas. 1. Me limpiaré los pies por lo menos tres veces cada día. 2. Me cambiaré de calcetines por lo menos una vez cada día. 3. Le llevaré a lugares de su elección por lo menos una vez cada semana." ..... Ojalá que esto le agrade.