Como parte de la reforma agraria, el gobierno de Guzmán anunció la expropiación de la tierra de UFC. Esto empeoró la relación entre Guatemala y los Estados Unidos, dejando rota la relación diplomática.
Fue durante este tiempo que el presidente de Nicaragua Anastasio Somoza estaba visitando Washington. Somoza anunció a los directores de CIA que podría ofrecer ayuda para derrocar a Guzmán en un golpe de estado. Sugerió pedir ayuda de Castillo Armas, el líder de un grupo rebelde de Guatemala.
Eisenhower, el presidente de los Estados Unidos estaba de acuerdo con esta idea porque era una manera barata para evitar la propagación del comunismo en centroamérica. Él decidió apoyar el golpe de estado proveyendo armas y dinero.