Yo soy la más joven de tres hermanas, pero soy más vieja que el gato. Yo he vivido a 913 Ordway Street por todo mi vida, y he asistido las escuelas públicas de Albany hasta que tenía tres años. Quiero a mi familia y a mi pueblito, pero recientemente he tenido una abeja en mi gorra, y ansia de viajar peor que la gripe.
Yo he sabido que queiro ser escritora desde entonces la escuela primaria. Mi maestro en el grado quinto, Señor Bowen, nos animó escribir inventivamente y lo me encantaba como un niño le encanta juguetes. Empecé leer para divertirme y escribir muchos tipos de poemas con mi mejor amiga Fiona. Al fin del año cada estudiante sometió un ensayo sobre como parece graduar de la escuela primeria. Despues de leyendo los ensayos anónimomente a la clase, Mr. Bowen nos pidió a dar un voto al ensayo que querimos oir a la colación de grados, y mi ensayo era el ganador. Ahora tengo 21 años, pero nunca he olvidado la buena sensación de tener algo para decir, y tener la opportunidad de compartirlo con mi comunidad.
En el colegio era editor de la revista literaria, y al graduarme recibí el premio por ser el mejor estudiante en el departemento. Salí para el colegio universitario ansiosa a especializarme en el departemento para escritoras, pero me dé cuento de que escribir cuentos en mi cuarto no era lo que quería hacer. Sentí aislado de las personas y del mundo. Yo pensaba: Quién quería leer mis cuentos cuando ellos están afuera haciendo cosas y estoy en mi cuarto mirando las muebles? Yo pensaba: Tal vez no debo tratar de ser escritora.
En vez de cuentos cortos, empecé a leer el periodico, y en poco tiempo estaba leyendo lo cada día. Yo estaba fascinado aprender que muchas de las cosas ocuriendo en el mundo eran tan increíbles como la ficción. (Considere, por ejemplo, Francisco Guitiérrez quien sigio las mariposas monarcas el año proximo desde Montreal hasta México en un aeroplano ligero que era pintado para parecer como una mariposa monarca!) Mi interesa en las políticas crecía con mi interesa en las noticias y en mi segundo año a la universidad, decidí especializarme en las políticas. A la empieza yo era dudosa de la honestidad de los periodicos. Pero me de cuento de que un poco de deformación es inevitable, y auque no siempre estan perfectas, las periodistas tienen un trabajo muy importante: buscan la verdad. Eso era lo que quería hacer!
En mi tercer año a la universidad gané un internado trabajando en el National Press Building en Washington como el corresponsal de California para McClatchy Newspapers. No tenía ninguna experiencia en el periodismo pero mi mentor dijo que tenía todo lo que necesitaba: la capacidad de escribir y la curiosidad incorrigible. Completé mis papeles, hice mi maleta, y fui a Washington.
En Washington descubrí que el National Press Building y que una escena: cada mañana estaba vibrando con la más nueva de noticias! Cada mañana seis oradores hablaba en el piso decimotercio, y fui arriba con la pluma y papel para hacer entrevistas y buscar cuentos. Algunos días encontré cuentos en los comunicados que inundaban la oficina. Algunos días busqué cuentos en las calles. Aprendí que por cada cuento interesante, hay alguién que no quiere tenerlo en el periodico, y eran tantos cuentos, no podía escribirlos bastante deprisa. Por la primera vez sentí como mis escritos estaban en contacto con tiempo. In el periodismo, como en la vida, los momentos vienen y salen, y las noticias de hoy serían la historia de mañana. Con periodismo, salí de mi cuarto y entré el momento.
Ahora a la universidad estoy acabando el año escribiendo por algunas publicaciónes del campus y trabajando como una “freelancer” (periodista que trabaja por cuenta propia). Antes de regresar de Washington tenía miedo de que no sería mucho en mi localidad sobre que pudiera possible escribir, pero ahora que yo sé como buscarlos, cuentos son por todas partes.
En el verano estaré escribiendo y investigando ensayos críticos por el Columbia Journalism Review en Manhattan—que es casi otra planeta! No puedo esperar encontrarme con Nueva York. No puedo esperar econtrarme con el mundo. Algún día pienso que regresaré al Bay Area, pero primero quiero explorar, cambiar las lugares extranjeros a lugares familiares, y contar los cuentos a cualquier persona que escucharía.