En La Casa

En La Casa

Cuando Jaime llegó a su casa, encontró a su hija menor. Ella era un bebé pero para Jaime era la persona más brillante en todo el mundo. Le encontró en su cuna, ella estaba durmiendo. Jaime se tomó su mano y sussaró todos los secretos del Pueblo de Pintin. Habló sobre las fantasmas y el hombre lobo. La hada que hizo galletas, la bruja, el chupacabra, hasta incluso el hombre viejo y sus cuentos sobre Pintin. La hermana de Jaime nunca diría nada porque era un bebé pero Jaime necesitaba un amigo para hablar consigo.

Durante la cena todo estaba tranquilo. La madre de Jaime estaba preocupada porque normalmente Jaime hablaba mucho pero esta noche, no quería hablar. Mientras Jaime estaba preocupado porque quería aprender quien ganó la lucha. Quería hablar con la Bruja o el hombre viejo o alguien que entendería pero no podía compartir los secretos de Pintin. Y no podía regresar al pueblo, nesecitaba esperar.

La mañana proxíma Jaime salgó muy temprano por el pueblo Cuando llegó, el pueblo estaba tranquilo y inquiquente. Nunca estaba el mismo. No había flores o colores y el olor era diferente. Los colores, los ruidos y el humor del pueblo eran diferente en todos los partes. Los edificios eran azules o oscuros y hechan de acero y madera. Era un pueblo nuevo y Jaime no le gustaba.

-¿Dondé están los flores?- pensó Jaime -¿dondé está la Bruja?-

Pensó que sabía la respuesta pero no quería creerlo. Tenía que ver el cambio con sus propios ojos. No quería creer que la Bruja había perdido. Caminó hasta las afueras del pueblo hasta encontró la puerta familiar pero ahora estaba verde. Lentamente, Jaime abrió la puerta.

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