Este fin de semana me encontré un otro poema por Mills en el internet. Este poema es de un otra colección por Mills.

Noche (¿geopolítica?)

Aunque dentro del alba sea un país,
tras la tarde descubro otro
más emblemático,
caritativo ya por la noche,
cuando bordea las lindes
con su mengua de faros
buscando variables en la corriente,
algún brillo desigual en la banqueta,
el rastro humano más simple:
sombras o cuerpos
deslindados de la tierra,
una huella en la zanja,
un plástico asido a la rama
en su propia brisa;
o algún sitio inconstante
para pensar quizás, pero qué.

Sin cadáver visible,
siempre muriendo,
empieza a matizarse la pasión,
a recorrerse la línea de fuego:
de este lado lo que se ama,
la multitud de caras;
allá lo que se odia,
el solo bicho.
Y uno despierta irresuelto:
queriendo al que mata,
despreciando al que muere.
O cambia de bando:
según las cuotas de barbarie,
la burda doctrina de los sentimientos,
el cálculo de cuántos ricos
por cuántos pobres,
por cuánta humildad al final,
cuando de veras
haya que dar la vida por algo
y sea menos cierto el rumor
de que nadie tiene derecho a matar,
pero algunos el compromiso
(histórico, entiéndase)
de morir, eso sí
cuán luminosamente

 

Este poema es obviamente más politico que los poemas en la serie Muerte en la Rua Augusta. Noche (¿geopolítica?) no es surrealist como los otros poemas, pero es muy abstracto y difícil para entender. Yo pienso que este poema es sobre inmigración y la frontera. El final del poema es muy intenso. Las lineas “haya que dar la vida por algo/y sea menos cierto el rumor/de que nadie tiene derecho a matar,/pero algunos el compromiso/(histórico, entiéndase)/de morir, eso sí/cuán luminosamente” tienen un efecto devastador. El concepto que hay personas tienen un compromiso de morir con el marco de inmigración es muy eficaz y veraz.