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No me respeta Anónimo,

concluyo el señor Gordon mientras coloreaba

una cordillera nocturna con su lápiz azul marino

y le ponía estrellas amarillas al cielo

por encima de las montañas y en un rincón

de la hoja con su lápiz marfil la franja

apenas visible de la luna.

Escribió el nombre de cada cosa

para no olvidarlo la próxima vez

y repetir el mismo paisaje

como ya le había pasado

página tras página

con un árbol simple en el centro

y una cabaña roja del lado izquierdo.

Donna se lo dijo: siempre dibujas igual,

Gordon, ¡qué aburrido!

 

Cerró su cuaderno sin firmar el dibujo.

No llegaba Anónimo.

Gordon examinó su pared blanca,

a veces Anónimo se deslizaba por ahí,

una silueta rugosa que se parecía al miedo,

hola, Gordon, y se colocaba en su lugar predilecto,

entre el ceño de Gordon y la superficie de la mesa,

entonces comenzaba esa charla de su voz con su voz

sólo Gordon era capaz de distinguir

quién era él, quién Anónimo,

nunca terceros, aunque podía suceder que de lejos

el chillido de Donna siempre le recordaba:

ni le contestes, y los dos se reían.

 

Dónde estás, Anónimo, susurró Gordon.

Ayer antes de irse le había prometido

Anónimo dictarle algunas frases nobles,

hermosas sobre “la naturaleza de los jardines y de las

personas”

a cambio de que Gordon le contara

acerca de la cena con Donna y Ralph.

Gordon había hecho una lista de temas:

el vestido lila de Donna,

el escote, casi una llaga en el pecho,

la sonrisa fija rellena se nácar rosa,

el perfume en el cuello, la música de fondo,

Ralph con sus zapatos negros de punta,

su pelo teñido de caoba,

su copete congelado en otro tiempo,

los guiños entre él y Donna cuando habla Gordon:

no seas tanto, Gordon, le repiten y él se calla.

 

Si no llegas en dos minutos, Anónimo,

lo voy a escribir todo a mi manera.

 

A dónde vas cuando te vas,

a quién más ayudas.

Gordon se golpeó la cabeza con el puño:

Anónimo traidor.

Y sin detenerse a ver su reloj

lo escribió a su manera.

 

Este poema marca un cambio en la relación entre Gordon y Anónimo. No entiendo en total, pero yo pienso que Anónimo no vino a la casa de Gordon y Gordon se siente traicionado. En reacción Gordon  escribió como él solía escribir. Me gusta estas líneas, pero no entiendo en total. “Gordon examinó su pared blanca,/a veces Anónimo se deslizaba por ahí,/una silueta rugosa que se parecía al miedo,/hola, Gordon, y se colocaba en su lugar predilecto,/entre el ceño de Gordon y la superficie de la mesa” Son muy surrealista, pero son muy interesante y bellas. No conozco sí Anónimo es un persona o un producto de la imaginación de Gordon.