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La Muerte y La Doncella

November 9th, 2010 by Evanne Gordon · No Comments · Uncategorized

Hay mucho de que puedo hablar de esta obra.  No la he leído en inglés todavía pero estoy segura que el poder de la escritura es más emotivo y efectivo artísticamente en el español, dado el asunto y los personajes de la pieza. Dortman ha incluido muchas temas pertinentes, como roles de género y matrimonio, la idea de la locura, la injusticia y la venganza, y el lugar del individuo y emoción personal en la dictadura. Los arcos de personaje entre los actores son muy interesantes; en el principio no estaba segura en que lado del argumento legal fuese “la Comisión,” y primero parece que Gerardo es el personaje normativo, proveendo la voz de razón en contra de la emoción ciega de Paulina.

Pero Gerardo es más complejo de esto, gracias por gran parte a su amor para Paulina. Hay un momento cuando Roberto está diciéndole todas las palabras incorrectas a Gerardo, y Gerardo se da cuenta de la importancia de su confesión, cierto o no.  Dice, con ganas de Paulina, que “[la confesión] es una necesidad que tiene el país entero.”  La pregunta que emerge es sí fuera justo la matanza, o sencillamente la detención, de Roberto por Paulina, sin proceso oficial– ¿está ella poniéndose sí mismo en los zapatos de los soldados que la secuestraron? Su tono es frío, exacto, facilmente oído por el lector.  “No quiero que se mee en mi alfombra,” y “¿Rica el agua, no?” le dice a Roberto, entre otros dichos de odio (46).

Esta mujer esteríl se convierte en torturadora en pocas páginas.  Y está claro que Roberto tiene miedo, antes de que lo dice, en la manera en que responde a Paulina. No sabemos si es culpable de los crímenes de que le acusa Paulina a él. Pero sabemos al fin que ella se ha liberará a si mismo– ganó la atención, el miedo, y la desperación de alguién (o de un símbolo para los hombres y el sistema) que a ella le quitó algo irreemplazable; que a ella le hizo daño irreparable.  Es un personaje muy fuerte; cuando lo llevaron gritó, “Soy Paulina Salas. Me están secuestrando” y aunque estaba torturada y violada, no dejó el nombre de su amor controvertido. Entonces es más fuerte de Roberto, que (según él, quizás sinceramente y quízás no) fingió una respuesta a la presura violenta para pararla.

La tensión sexual en la obra es muy compleja y interesante; la relación entre Gerardo y Paulina tiene tanto que ver con sus meses en captividad, y por eso Roberto está involucrado en el triángulo; creo que si Gerardo ha consentido al pedido de Paulina de violar a Roberto con una escoba, la situación sexual entre los maridos se habrían resuelto.

Un punto final: Con la música de Schubert y la incapacidad de Paulina oir esta sin sentir el dolor, me recuerda a Alex DeLarge in A Clockwork Orange después de los oficiales hacerle un lavado de celebro a él. El momento de triunfo para Alex es al fín del filme cuando ha regrasado a su mismo original y puede, otra vez, gozarse de las placeres carnales que lo da Beethoven.  Parece que Paulina aún no puede aplausar el Schubert, pero por supuesto ha cambiado, y ha obtenido esfuerzo y resolución, a causa de este conocimiento profético con el doctor.

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