April 1, 1976

Hace unos días que tomaron el gobierno y detuvieron a Isabelita. Todos dicen que este cambio va a estar bueno, que el país estaba en ruina gracias a un peronismo fallado. Mi marido Emilio me dice que ahora estará más fácil efectuar un cambio y lograr una nueva sociedad socialista. Él pertenece a los Montoneros y me asegura que su proyecto se va a hacer más sencillo ahora que los militares tomaron poder y la gente va a poder a ver mejor la opresión y la necesidad de un nuevo orden. Con Isabelita, todo estaba más complicado.

 

Éramos peronistas, Emilio y yo. Pero después de que Perón rechazó a la izquierda y no se preocupaba por cambiar la estructura de la economía, Emilio se ofendió y se sumió a los Montoneros. Pero, por suerte, me jura Emilio que no mató a nadie, y que nunca lo va a hacer. Nuestra hija, Maruja, tiene nada más que 2 años, y la responsabilidad de ser buen padre le hace a Emilio fijar que se cuide bien, que esté seguro y vuelva a casa cada noche. Me dice que trabaja en inteligencia y documentos, nada más, que hace las cosas pacíficas administrativas que ayudan a la organización funcionar y avanzar. Yo le creo, pero algo del nuevo régimen y el Proceso de Reorganización Nacional no me cae bien, me pone nerviosa. Ya vimos que muchos de los compañeros de Emilio fueron desaparecidos, ya los Montoneros no tienen tanto peso. Pero igual el proceso me parece que puede llegar a ser re fuerte. Cambiaron todo en unos pocos días – ya no existen los partidos, no se puede juntar con gente. Todo el mundo estaba tan relajado cuando tomaron la casa rosada, pero qué sé yo. No me parece que sea como los otros. Soy escritora y profesora de letras en un secundario acá en capital, y sé muy bien el peso de la palabra. La retórica ya me parece muy fuerte. Los “subversivos” no describe mucho, y por eso, describe todo. Emilio me pide relajar y tener fe, me exige cuidar bien a Maru y a mi misma y no decir nada demasiado fuerte en mis cursos. ¿Qué hago? No enseño a mis alumnos el poder de la palabra, de la poesía, del espíritu humano? Vamos a ver qué hago yo, pero sé que Emilio no va a dejar de hacer lo que ya estaba haciendo. Ojalá que sea bastante clandestino. La única cosa que me pone tranquila es saber que él no milita. Ojalá que no cambie ese dato que me facilita dormir a la noche, al lado de él, Maru en el otro cuarto, tranquila.

2 thoughts on “April 1, 1976

  1. Maga says:

    Linda Carlota,
    Tu cuento me ha conmovido. Creo que lo siento una porción del dolor que te ha infligido. Consumidos por desorden sociopolítico, la estabilidad y bienestar de mi familia también sufren. Esta situación me hace anhelar los días cuando el Peronismo nos perecía una creencia suficiente, y cuando era fácil distinguirnos de la idea de lo “subversivo.” No más sé que es ser subversivo, pero igual lo percibo en todas formas, en todas partes de la vida diaria, de la conciencia…
    Nos hablamos. Hasta entonces, rezo por tu familia y su tranquilidad.
    Saludos,
    Maga

  2. ssvolk says:

    Hola, Lolo. Felicitaciones por lo de tu bebé, que ya tiene dos años. Que locura, no? Pero te digo que mucho cuidado tienes que hacer con la cosa de los Montoneros. Tenía dos amigos del colegio, buenos cabros, los dos, que se metieron con los Montos y, hace como 10 meses, bueno – no los podemos encontrar. Quizás fueron pa’ norte, pero es muy raro que no dejaban ningun señal, nada. Ya que tengas hija, es importante que te quedas con las lecturas y la literatura, igual para Emilio, no?

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