27 de Junio, 1978

Hace unos días que ganamos el mundial contra los holandeses acá en la Argentina. A mi me importa un carajo el fútbol, pero tengo que admitir que me hizo bien ver un poco de alegría, de esperanza. Quise yo ir a Rosario para ver un par de partidos con mis padres porque los extraño muchísimo y la locura de capital durante todo el mundial me cansó a la vez que me dio energía. Pero, ahora no estamos viajando mucho por una cuestión del trabajo de mi marido, Emilio. Sigue trabajando con los Montoneros, pero ya es más “en teoría” porque ya mucho fueron desaparecidos y no hay mucha manera de seguir luchando contra la dictadura.

Antes me molestaba mucho que Emilio trabajara con ellos, pero ahora veo que es la mejor cosa que uno puede hacer durante estos tiempos espantosos. Ahora me preocupa mucho que lo van a chupar, y por eso, estamos muy cuidadosos. No viajamos en los bondis salvo a la hora pico para no atraer demasiada atención. Ya nos mudamos a otro departamento que está bajo de un nombre falso de un compañero de los montos. Estamos en Flores, bastante lejos del centro, y por eso también me siento más segura. Maru sólo tiene cuatro años, así que me quedo en casa con ella casi todos los días, cuidándola y enseñándola un poco leer. Ya renuncié mi trabajo en el secundario porque me advirtieron unos miembros de los montos que yo estaba en peligro de estar detenida por enseñar letras. Ya es un tema muy “peligroso” para el Proceso. No quieren que profesores “den ideas subversivas” a los alumnos, y ya se sabe que te pueden echar de un día al otro sin evidencia o aún un juicio. Los montos nos dan plata que basta para comer, pero ya vivimos una vida mucho más modesta que antes. Extraño a mi vida tranquila en Rosario antes de la dictadura; extraño aún a mi vida en capital antes de todo este lío aunque era también difícil y caótica. La verdad es que la última vez que sentí tranquila fue justo cuando llegué a Buenos Aires. Ya en muy poco tiempo, metida en la facultad y viendo el caos de ambos el gobierno y los movimientos insurgentes, yo no podía ser tan neutral. Ahora ya es imposible ser neutral, más aún para alguien como yo, casada con un Montonero, medio escondida en las afueras de capital, pasando mis días con mi hijita y escribiendo poemas y cuentos.

Más allá de ganar el mundial, que realmente no vale para mucho ahora en este mundo tan hecha mierda, la única cosa que me dio esperanza durante el mundial fue el poco que dijeron los otros países sobre la dictadura y la cuestión de derechos humanos acá en la Argentina. Que lo digan! Fue una vergüenza tener el mundial acá, que la FIFA ande al carajo, en mi opinión. Bueno, el gobierno intentó esconder todo con una campaña bastante estúpida que decía “Los Argentinas: Somos humanos y somos derechos” que ni tiene sentido desde un lado literario, si alguien que sepa pensar y leer lo piensa bien. Ojalá que el mundial nos de ayuda de otros países. No creo, igual, al final todos los equipos jugaron y todos festejamos cuando ganamos. El Proceso sigue en pie, parece, y no sé cuánto tiempo podemos aguantar más.

1 thought on “27 de Junio, 1978

  1. ssvolk says:

    Hola, Lola. Fíjate, niña, hay que tener mucho cuidado, ojos abiertos y boca cerrada, es lo que digo yo. Entiendo que los montos les dan plata para comer, pero es peligroso tener contacto con ellos. Si te pescan a alguien que tiene el nombre del otro, y ese wueón tiene tu nombre. Pucha. Bueno, eso no quieres escuchar de mí. Pero que bueno que estás con tu hija y esposo. Algún día, esto pasará y nos podemos juntar para hablar de la historia. Mientras tanto, cuídate, chica.

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