2 de enero, 1979

Escribo este diario desde un camión de telas que nos está llevando mi hija y yo. Los últimos días fueron los peores de mi vida, no sé qué pensar.

Justo durante las fiestas, cuando hace un calor increíble en Capital y todos están festejando, los montos sospecharon que estaban buscando a mi marido. No sabíamos qué hacer, no fuimos a Rosario para las fiestas a ver a mis padres justamente por miedo de viajar y llamar demasiado atención a nuestra familia. Pasamos la navidad en un departamento clandestino en La Boca (ya hace unos meses que no vivimos en Flores, nos tenemos que mudar bastante en seguida por las dudas). Pensamos que esto bastaba, pero aparentemente no era suficiente. Para el año nuevo, ya hartos de estar en casa muriendo de calor (que no hay aire acondicionado por supuesto), fuimos al centro para festejar. Hubo un montón de gente al centro, y pudimos ir caminando desde La Boca así que nos pareció bastante seguro. Además, era de noche, el 31 de diciembre. Cómo nos equivocamos. Creo que no lo pensamos bien porque no nos bancamos más el estrés, la preocupación, la discreción.

Estuvimos cerca de Plaza de Mayo, en San Telmo, caminando por las calles y viendo la muchedumbre festejando. El año nuevo es tan importante acá, todo el mundo queda despierto hasta medianoche y hace una comida que va hasta las 5 o las 6 por la mañana. Es un momento de alegría, de sentir que todo es nuevo y distinto. Yo necesitaba sentir así tanto, ya estaba casi loca viviendo en miedo. Pero, este año nuevo no fue normal. No hubo tanta gente al final, y la gente que se encontró en la calle fue menos emocionada, menos alegre. Hubo toda una atmósfera seria. Para mi estaba claro que el Proceso estaba logrando, cambiando a la gente.

De repente, escuché los gritos de mi marido y di una vuelta a ver que él estaba mucho más lejos de mí que pensaba, y que hubo hombres alrededor de él. Uno tuvo un arma. En menos que un segundo, lo tomaron y lo pusieron en un camión. Fue tan público no pude creerlo. Yo fui caminando por el otro sentido, rápido. Seguro que me vieron, seguro que sabían que yo los vi.

Llegué rápido a mi casa y intenté llamar a unos miembros de los montos. Nadie me respondió. Capaz chuparon a todos. Capaz ya está. Ellos hace unas semanas me habían dejado un paquete con información sobre cómo irme de Capital por el caso de emergencia. Encontré un camión de telas que va cada día desde Once hasta Rosario que suele permitir unos pasajeros. Esta noche no dormí nada, pero ya no porque fue año nuevo. Fuimos en el primer camión que salió después de feriado. No sé qué pensar. No entiendo porque no me tomaron. Por lo menos tengo mi hija. Es la sola cosa que tengo ya.

1 thought on “2 de enero, 1979

  1. ssvolk says:

    Ay, Carlota! Qué cosa tan terrible! Pobrecita. Y tu hija? Está bien? Espero que llegaron salvas y sanas. Escríbeme cuanto antes, y cuídate.

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