19 abril 2005

Ahora veo que mi vida está volviendo de una manera. Quizá no es una vuelta, sino un enfrentamiento. No sé muy bien qué será.

Hace unos años que hablé con la CONADEP sobre Emilio. No saben qué le pasó pero parece ahora que se sabe que él estaba detenido en el Olimpo, un centro clandestino acá en Capital. Parece que el testimonio de Scilingo sobre los vuelos de muerte me da una explicación posible, pero no sé ya cuál es más posible, menos posible, qué debo creer. Sé que mataron a mi marido, y sé que nunca voy a saber nada más. Y la verdad es que no sé si quiero saber algo más. Lo importante fue ver que detuvieron a Scilingo después de años de lío y desorganización (y las ganas de evitar) por el gobierno de Menem. A Kirchner le importa más, ya veo que estamos volviendo a algo que se puede llamar recuperación.

Esa quizá es la palabra, recuperar – no volver – porque después de tanto tiempo de tanto dolor ya sé que no puedo volver a nada, que ya no está. Pero hace un año me reinstalé en Buenos Aires y vivo con Maruja, su marido, y su hijita recién nacida. Es una alegría estar con ellos todo el tiempo. Hace doce años murió mi papá y hace dos murió mi mamá, era muy vieja. Agradezco mucho a Dios que ella podía vivir tanto tiempo y cuidar a mi y a Maruja. Tenemos suerte, me doy cuenta. No la suerte que uno supondría, dado que de todas maneras la dictadura me cagó la vida, pero una suerte más sutil, y quizá por eso una más fuerte.

Veo que estaba cerrada durante mucho tiempo, escondiéndome de una manera, y también escondiendo a mi hija de todo el dolor de lo que pasó. Pero ya ella es grande, ya tiene su propia hija, y tuvo que enfrentarse de todos los hechos dolorosos. Me parece que estar de vuelta en Capital es una de las maneras que yo voy enfrentándome – es cierto que fue la primera vez que volví desde que me tuve que escapar con Maruja hace muchos años. Ahora vivimos en Palermo, bastante lejos del centro, y paso mi día mi hermosa nieta mientras que trabajan sus padres. Su marido, Javier, es contador mientras que Maruja es profesora de letras, recién ingresada. Da clases en la UBA, y también en otra facultad privada. Qué rara es la vida, cómo te hace volver a asuntos que ya dejaste. Me siento más sana ahora. Fui con Maruja y Javier a Parque de la Memoria y lloramos todos juntos, en plena aire, sin miedo ni vergüenza. Por un segundo ahí, fui feliz.

un abrazo, Lolo

1 thought on “19 abril 2005

  1. ssvolk says:

    Ya eres una abuela, Lolo. Como pasan los días, no? Me alegro mucho que has encontrado un pedacito de tranquilidad. Díos sabes que tu lo mereces. Creo que este Kirchner es hombre bueno. Si no vamos a olvidar el pasado – siempre tendríamos las cicatrices – por lo menos podemos ver un poco de justicia en este mundo. Cuídate.

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