Agridulce

Dec. 29, 1990

Querida Julia,

Te escribo con noticias buenas y malas.  He estado escribiendo cartas a vos por doce años ahora, y todavía me siento como si estuvieras leyéndolas, pensando en como formar un argumento en contra mi lógico en que siempre vos encontrás un fracaso. Escucho tu risa, tu tono mesurado cuando tenés algo serio para decir, tu susurro cuando me burlas; escucho de todo entre las líneas de mis cartas. A veces, me siento como si vos fueras una compañera en la búsqueda de tu cuerpo, de la narrativa que explica tu ausencia. Estamos buscándote juntos, luchando por la libertad de todos. Aunque tu cuerpo no ha reaparecido, tu alma y tus orejas continúan escuchándome, ayudando levantarme cada día para aprovechar la vida que tengo que vivir para los dos de nosotros.

Nuestro hijo va a cumplir doce años dentro de pocos meses. Recibí noticias hoy de que Las Abuelas de la Plaza de Mayo han encontrado evidencia de dónde está viviendo. Van a contarme mañana más detalles, y tal vez vamos a poder reunirnos. ¡Voy a conocer a nuestro hijo!

Hoy fue un día horrible por el país, y agridulce para mí. En septiembre de 1984, recibí una copia del resumen del informe publicado por el CONADEP sobre los desaparecidos y la violencia durante la dictadura. Esta reflexión, pública, de la experiencia de mi y al menos 9,000 otros fue la indicación de un futuro más transparente y digno en esta sociedad, un compromiso de la gente con buenas intenciones de decir, “Nunca más,” y asegurar que nada de esto vuelva a repetirse. Pero ahora tenemos un presidente que simpatiza con los militares que tienen la culpa de una cantidad incalculable de crímenes contra la humanidad. Él les trata a los guerrilleros y los oficiales como si tuvieran la misma culpabilidad por la guerra sucia, que la llamamos sucia por la violencia injustificable del gobierno hacia su propia gente. Otra vez, el gobierno, ansioso por el poder y la libertad de manipular a la población a favor de su éxito socioeconómico, ha torcido las palabras más importantes de una sociedad libre de represión gubernamental, para ocultar las fuerzas nefarias que quieren retomar su agarre de la realidad. En nombre de la “reconciliación,” Presidente Menem perdonó los miembros de la junta militar con la gran responsabilidad de desaparecerte y miles de otros y torturarnos físicamente y psicológicamente. Rebeliones dentro de los rangos de del ejercito solo indican que todavía hay almas mal intencionados (o, tal vez, miedosos de ser condenados por sus acciones durante la dictadura) dentro del ejercito que quieren protegerse. Menem aclama que su acción era en favor de la democracia, y esta palabra la gente mala usa demasiado que ahora perdió su significado.

A través de testimonios e investigaciones, estábamos creando una narrativa colectiva de la trauma para que la gente que sentían cómodos caminando por las calles silencias y estériles pudieran abrir su simpatía a los víctimas ocultos. Iban a dar cuenta de que la mayoría de los guerrilleros se suicidaron o fueron muertos en confrontaciones violentas antes de llegar a los centros clandestinos, y por lo tanto, la mayoría de los internados eran inocentes de cualquier tipo de crimen. Los que sí hicieron actos violentos no recibieron habeas corpus, así que los argumentos de la dictadura en favor de sus tácticas no tienen valor de todos modos.

¿Pero tantos años han pasado que ahora podemos olvidar lo que pasó, perdonar a la junta militar, y mentir a nosotros mismos que todo fue un sueño, no? Por supuesto, no. Nunca voy a olvidarte, Julia. Debo evitar el cinismo para mantener un agarre en la realidad. La brújula moral del país ha sido incautado por los hombres avaros. Temo lo que va a seguir este acto político de Menem para pacificar los militares, esta otra mancha en la historia de Argentina.

Julia, me duele demasiado escribirte, pero vale la pena, porque necesitas saber que el vínculo entre nosotros, el niño que le diste la luz dentro del centro clandestino horrible, va a entrar en mi vida. En una manera, vos estás volviendo a mí, y ojalá que un día, por un momentito al menos, ustedes también puedan verse.

Te amo te amo te amo.

Besito,

Miguel

One thought on “Agridulce

  1. ssvolk says:

    Gracias por esto!

    [NOTE: I just came upon this as I was closing out the project; it appears that you saved it as a draft but never “published” it. Not to worry, as I’ve read and counted it.]

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