La secuestró.

3 de diciembre, 1978

Acabo de recibir una llamada de Julia. No sé qué hacer, a quién debo pedir ayuda, más que Julia misma, quien siempre está a mi lado lista para compartir sus pensamientos y escuchar a míos. Pero la línea se cortó después de treinta segundos. No dijo dónde está. Ha sido tres días desde que la secuestró. Estoy temblando con nervios, indignación, confusión. Cada vez que la miré estos últimos ocho meses de su embarazo, no pude pensar en algo más a allá que su belleza en cada paso de la gestación de su panza. Mi felicidad eclipsaba aún una gota de ansiedad sobre las mentiras, inseguridad, y estallidos incontrolables de violencia en la calle abajo. Días largos dentro de la casa pasaban con tranquilidad; leíamos mucho, y hablamos del contenido de los libros — de filosofía, ficción, lo que sea. Volvimos a nuestros libros favoritos como amigos viejos y los favoritos del otro que nunca habían arrancado. Era como una ventana hacia adentro de la otra persona a través de atravesar su camino intelectual y cultural. Sentía como que estábamos preparándonos a ser aún más coherente como una unidad para este bebé, porque aventurábamos hacía los raíces de quien somos no solamente en relación con el otro, pero debido a las conversaciones internas que hemos tenido con los escritores de quien aprendimos y cuestionamos tanto. Si pudiéramos conocernos al fondo de cada individuo, compartiríamos las semillas de nuestros valores lo más intimamente posible. Y aún mientras fui hacia adentro de la psique de mi querida Julia que ya he conocido cuatro años, la persona materializaba como una desconocida en el sillón en frente, un misterio complejo que no me di cuenta existiera, combinado con el misterio del ser desarrollando en su cuerpo. Estaba cayéndome enamorado con los dos. Sentía que pudiera quedarme en este departamento chiquito para siempre con ellos. Así que, no he tenido la capacidad de imaginar el opuesto: qué haría si la realidad absurda interviniera en esta burbuja de éxtasis? La única cosa que yo sé hoy, en este momento, es que no puedo quedarme acá un día más. Voy a rasguñar las putas paredes y ventanas que me encierren, haciéndome mirar la calle vacía y demasiada limpia debido a la violencia que previenen que la libertad humana funcione en sus propios términos.

¿Qué sabe Julia que la junta necesita saber? El primo de mi jefe era secuestrado hace un mes, y fue liberado la semana pasada, ya estaba solamente una sombra de si mismo anterior. Le torturaban con una caña eléctrica en su culo y otras partes del cuerpo sensitivos. Le infligían abuso sexual, manipulación psicológico con grabaciones de Hitler prendidas en el fondo. Julia trabajaba cómo periodista, y ahora en una escuela de niños tres cuadras de nuestra casa. La escuela no tiene objetivo político y sigue las obligaciones para tener una administración que parece pro-dictadura. Tengo que llamar a mi madre antes de irme al trabajo. Sé que ella va a querer que me mude a Corrientes pero si la junta quiere secuestrarme, van a hacerlo si o si. Odiaría si llegaran a mi casa en Corrientes con Mamá ahí para capturarme, con ella en peligro…no. Me quedo en Buenos Aires hasta el día que vuelva Julia, o cuando me secuestren.

 

 

 

1 thought on “La secuestró.

  1. ssvolk says:

    Ay, pobecito de Miguel. Qué terrible que sacaron a la Julia, y con 8 meses de embarazo. Te diría que no lo puedo creer…pero las cosas que oigo son cada vez peor, y tengo que admitir que están pasando. Bueno, Miguel, cuídate mucho y esperemos que Julia vueva pronto.

Leave a Reply to ssvolk Cancel reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *